Las malformaciones arteriovenosas (MAV), del cerebro son anomalías congénitas de los vasos sanguíneos que permiten conexiones directas entre las arterias y las venas cerebrales. Las manifestaciones iniciales más frecuentes son hemorragia cerebral y convulsiones. Puede haber deficiencias neurológicas focales y cefaleas independientes de la hemorragia cerebral. Ver CASO #1 y #2

malformaciones-arteriovenosas

Síntomas

Es posible que una MAV no produzca signos o síntomas hasta que se rompa y genere sangrado en el cerebro (hemorragia). En aproximadamente la mitad de todas las malformaciones arteriovenosas cerebrales, la hemorragia es el primer signo.

Pero algunas personas con malformación arteriovenosa cerebral pueden presentar signos y síntomas distintos del sangrado.

En personas que no tienen hemorragia, algunos de los signos y síntomas de la malformación arteriovenosa cerebral pueden ser:

  • Convulsiones
  • Dolor de cabeza o dolor en una parte de la cabeza
  • Debilidad o entumecimiento muscular en alguna parte del cuerpo

Algunas personas pueden presentar signos y síntomas neurológicos más graves, según la ubicación de la malformación arteriovenosa, entre ellos:

  • Dolor de cabeza intenso
  • Debilidad, entumecimiento o parálisis
  • Pérdida de la visión
  • Dificultad para hablar
  • Confusión o incapacidad para entender a los demás
  • Inestabilidad grave

Aunque pueden aparecer a cualquier edad, por lo general, los síntomas se presentan entre los 10 y los 60 años (ver CASO #1 y #2). Con el tiempo, las MAV pueden dañar el tejido cerebral. Los efectos se acumulan lentamente y, con frecuencia, producen síntomas a principios de la adultez.

Sin embargo, al llegar a la mediana edad, las MAV tienden a permanecer estables y es menos probable que produzcan síntomas.

Los síntomas de algunas mujeres embarazadas pueden empeorar debido a los cambios en el volumen de la sangre y la presión arterial.

Un tipo grave de malformación arteriovenosa cerebral, llamado «aneurisma de la vena de Galeno», produce signos y síntomas que aparecen al poco tiempo o inmediatamente después del nacimiento. Los vasos sanguíneos más importantes que se ven afectados en este tipo de malformación arteriovenosa cerebral pueden hacer que se acumule líquido en el cerebro y se hinche la cabeza. Algunos de los signos y síntomas son venas hinchadas que se pueden ver en el cuero cabelludo, convulsiones, incapacidad de desarrollarse e insuficiencia cardíaca congestiva.

Complicaciones

Algunas complicaciones de una malformación arteriovenosa cerebral son:

Sangrado en el cerebro (hemorragia). Una malformación arteriovenosa ejerce demasiada presión en las paredes de las arterias y las venas afectadas, lo cual hace que se vuelvan más delgadas o se debiliten. Como resultado, puede producirse la rotura y el sangrado de la malformación arteriovenosa en el cerebro (hemorragia).

El riesgo de sangrado de una malformación arteriovenosa cerebral varía alrededor de un 2 por ciento cada año. El riesgo de hemorragia puede ser más alto para ciertos tipos de malformaciones arteriovenosas o si ya tuviste roturas de malformaciones arteriovenosas anteriormente.

Algunas hemorragias asociadas a las malformaciones arteriovenosas no se detectan porque ya no provocan un daño importante o síntomas en el cerebro, pero pueden ocurrir episodios de sangrado que ponen en riesgo la vida.

Las malformaciones arteriovenosas cerebrales son responsables de alrededor del 2 por ciento de todos los accidentes cerebrovasculares hemorrágicos cada año y, en general, son la causa de las hemorragias que sufren los niños y los adultos que padecen hemorragia cerebral.

Menos oxígeno en el tejido cerebral. Con una malformación arteriovenosa, la sangre no pasa por la red de capilares y fluye directamente de las arterias a las venas. La sangre fluye rápidamente por el camino alterado debido a que no puede pasar más lento por los canales de los vasos sanguíneos más pequeños.

Los tejidos cerebrales de alrededor no pueden absorber con facilidad oxígeno de la sangre que fluye con rapidez. Sin oxígeno suficiente, los tejidos cerebrales se debilitan y pueden morir por completo. Esto tiene como resultado síntomas parecidos a los de los accidentes cerebrovasculares, como dificultades del habla, debilidad, entumecimiento, pérdida de la visión o inestabilidad grave.

Vasos sanguíneos delgados o débiles. Una malformación arteriovenosa ejerce demasiada presión en las paredes delgadas o débiles de los vasos sanguíneos. Se puede producir una protuberancia en la pared de un vaso sanguíneo (aneurisma) y romperlo.

Daño cerebral. A medida que creces, es posible que el cuerpo haga que más arterias suministren sangre a la malformación arteriovenosa que fluye rápidamente. Como resultado, algunas malformaciones arteriovenosas pueden crecer y desplazarse o comprimir porciones del cerebro. Esto puede impedir que los líquidos protectores fluyan libremente en los hemisferios del cerebro.

Si se acumula líquido, puede presionar el tejido cerebral contra el cráneo (hidrocefalia).

Diagnóstico

Algunas pruebas utilizadas para diagnosticar la malformación arteriovenosa cerebral son:

  • Arteriografía cerebral. La arteriografía cerebral, también denominada «angiografía cerebral», es la prueba más detallada para diagnosticar una malformación arteriovenosa. La prueba revela la ubicación y las características de las arterias nutricias y las venas de drenaje, lo cual es fundamental para planificar el tratamiento.
  • Exploración por tomografía computarizada (TC). Una exploración por tomografía computarizada usa una serie de rayos X para crear una imagen transversal detallada del cerebro.
  • Imágenes por resonancia magnética (RM). La exploración por resonancia magnética utiliza imanes poderosos y ondas de radio para crear imágenes detalladas del cerebro.

La resonancia magnética es más sensible que la tomografía computarizada y puede mostrar cambios más sutiles en los tejidos cerebrales asociados con una malformación arteriovenosa cerebral.

La resonancia magnética también suministra información sobre la ubicación exacta de la malformación y cualquier sangrado relacionado en el cerebro, lo cual es importante para determinar las opciones de tratamiento.

Tratamiento

El tratamiento más frecuente para las malformaciones arteriovenosas cerebrales es la cirugía. Existen tres opciones diferentes de cirugías para tratarlas:

Extirpación quirúrgica (resección). Si la malformación arteriovenosa cerebral sangra o se encuentra en una zona a la que se puede llegar con facilidad, se recomienda extraerla quirúrgicamente mediante cirugía cerebral convencional. En este procedimiento, el neurocirujano extirpa parte de cráneo temporalmente para acceder a la malformación arteriovenosa.

Con la ayuda de un microscopio de alta potencia, el cirujano sella la malformación con pinzas especiales y la extrae con cuidado del tejido cerebral que la rodea. Luego, el cirujano vuelve a colocar el hueso del cráneo y cierra la incisión del cuero cabelludo.

La resección, generalmente, se realiza cuando la malformación arteriovenosa puede extraerse con un bajo riesgo de hemorragia o convulsiones.

Embolización endovascular. En este procedimiento, se inserta un tubo delgado y largo (catéter) dentro de una arteria de la pierna y lo guía a través de los vasos sanguíneos hasta el cerebro utilizando imágenes por rayos X.

El catéter se coloca en una de las arterias nutricias de la malformación arteriovenosa y se inyecta un agente de embolización, como pequeñas partículas, una sustancia parecida a un pegamento, microbobinas u otro material, para bloquear la arteria y reducir el flujo sanguíneo hacia la malformación arteriovenosa.

La embolización endovascular es menos invasiva que la cirugía tradicional. Se puede realizar sola, pero con frecuencia se usa antes de otros tratamientos quirúrgicos para que el procedimiento sea más seguro, ya que reduce el tamaño de la malformación arteriovenosa o la probabilidad de sangrado.

En algunas malformaciones cerebrales grandes, la embolización endovascular puede utilizarse para reducir los síntomas parecidos a los de un accidente cerebrovascular redirigiendo la sangre nuevamente al tejido cerebral normal.

Radiocirugía estereotáctica. Este tratamiento utiliza radiación enfocada con precisión para destruir la malformación. No es una cirugía en el sentido tradicional ya que no hay incisión.

En su lugar, con la radiocirugía estereotáctica se dirigen muchos haces de radiación altamente concentrados a la malformación arteriovenosa para dañar los vasos sanguíneos y formar cicatrices. Los vasos sanguíneos con malformación arteriovenosa cicatrizados luego se coagulan lentamente de uno a tres años después del tratamiento.

Este tratamiento es más adecuado para las malformaciones pequeñas difíciles de extirpar con cirugía convencional y para las que no han causado una hemorragia que pone en riesgo la vida.

CASOS:

A continuación les presentamos dos casos, en el primero un masculino que cursa la sexta década de la vida que presenta hemorragia cerebral a nivel frontal a consecuencia de una Malformación Arteriovenosa  a nivel frontal, relacionada con un Aneurisma Venoso. En el segundo un masculino de 12 años de edad que debuta con hemorragia cerebral parietal derecha y drenaje al sistema ventricular.  La misma fue ocasionada por una Malformación Arteriovenosa con trayecto fistuloso con aferencia de la arteria cerebral posterior derecha y drenaje al seno transverso ipsilateral. Ambos casos demuestran que en el caso de las malformaciones arteriovenosas las mismas no tienen discriminación de edad.

CASO #1:

CASO #2:

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